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También nosotros nos lo hemos preguntado: ¿por qué abrir una revista de arte? Ahora que cualquiera puede conseguir su pequeña tribuna en pocos clics, ¿merece la pena esforzarse en articular un medio, con lo costoso que es?

Puede que la variedad de plataformas de las que disponemos hoy día haya dejado a «la revista» al borde de la jubilación o quizás se trate de otro de los cantos de sirena de estos tiempos acelerados. Mientras lo averiguamos, algo tenemos claro: frente a la atomización que propone nuestro presente, queremos proponer un espacio articulado y colectivo, un proyecto intelectual impulsado por un planteamiento editorial. El nuestro podría sintetizarse así: creemos que una comunidad de autores y lectores que piensan juntos es más fértil que una constelación de voces dispersas. Que la discusión es un proceso provechoso si apela respetuosamente a otro; que mediante la réplica y el antagonismo se afinan las ideas y se conforma el criterio.

Una revista puede depender de sus lectores o de sus anunciantes: nosotros preferimos lo primero.

Ante un presente paralizado entre el antiintelectualismo conservador y la moral liberal, que rehúye la diferencia si esta no se presenta dócil, moderada, cortés y equilibrada, creemos que aún es posible una crítica que intervenga en el impás de una época que se debate entre el miedo y la obediencia. Queremos retomar un pensamiento crítico, asertivo y concienciado que ofrezca al lector una argumentación expuesta con claridad, cuyo despliegue pueda seguir y en cuyos razonamientos pueda encontrar afinidades y discrepancias.

Creemos en una crítica situada, esto es: consciente de las condiciones materiales y socioculturales específicas de quien la emite, de lo que indaga y de quien la atiende. Una crítica que, más que encerrarse en sí misma, se reconoce flexible frente a sus propios sesgos y atenta a las complejidades de un mundo en el que el pensamiento teórico se nutre de experiencias e identidades subalternas capaces de reconfigurar sus límites.

Por ello, apostamos por textos que crucen las fronteras disciplinarias: si los artefactos culturales raramente encajan en categorías rígidas, el análisis se enriquece al desprenderse de ellas. Queremos incentivar textos que se alejen de la forma repetitiva y complaciente de la jerga curatorial: por tanto, rechazamos las descripciones condescendientes, las paráfrasis de las hojas de sala; los atestados, las enunciaciones sentimentales, la falacia de autoridad, las referencias superfluas y la retórica hueca. Valoramos la sustancia, la precisión y la honestidad intelectual; y defendemos que son posibles sin caer en la solemnidad o el academicismo.

Creemos que una comunidad de autores y lectores que piensan juntos es más fértil que una constelación de voces dispersas. Que la discusión es un proceso provechoso si apela respetuosamente a otro; que mediante la réplica y el antagonismo se afinan las ideas y se conforma el criterio.

galope aspira a pensar y reflejar la escena artística en español creando puentes entre las comunidades latinoamericanas, españolas, caribeñas y sus diásporas. Para lograr este empeño, hemos invitado a nuestras páginas a algunas de las firmas más inteligentes y afiladas de nuestro contexto: una nómina de colaboradores lo más amplia y rica posible que, sin renunciar a aquellos autores imprescindibles para pensar el arte hoy, no se cierre a incorporar otros con menos experiencia pero con idéntica agudeza. Deseamos ser un medio donde se pueda pensar con otros y donde la réplica no sea una rareza.

Nacemos como un medio independiente y aspiramos a seguir siéndolo gracias a nuestros suscriptores. Una revista puede depender de sus lectores o de sus anunciantes: nosotros preferimos lo primero. Hemos fijado una cuota asumible con el deseo de convertirnos en una plataforma con una amplia comunidad de lectores. La mensualidad ronda el precio de un desayuno sencillo: menos que un avocado toast, mucho más asequible que el matcha en una gran ciudad. Felizmente, galope depende de una fundación sin ánimo de lucro, por lo que todos sus beneficios se destinarán a ampliar el equipo que edita la revista, a incrementar el número de publicaciones y a mejorar las tarifas que pagamos a nuestros colaboradores.

También, deseamos formar una comunidad que trascienda el ámbito de lo digital. Lo haremos apostando decididamente por encuentros presenciales en los que lectores y autores puedan intercambiar pareceres, retomar conversaciones o proponer otras aún no planteadas. Para todo esto te necesitamos. Estamos muy ilusionados y vamos a tratar de hacerlo bien.

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